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Corresponsabilidad para quienes crecimos en los 80’s

Imaginem

os un hombre mayor de 40, menos de 50 que se ha separado de su pareja. Imaginemos que tiene un hijo de menos de cinco, que debe cuidar al menos el 50% de la semana.


Si vemos este panorama con perspectiva de género, nos parece muy justo. Los nuevos tiempos nos han impulsado a tomar decisiones equitativas en nuestras relaciones. El cuidado de los hijos e hijas, no es pura responsabilidad de las madres.Hace algunos años atrás la mayoría de las mujeres asumían la rutina de la semana, a cargo de cientos de labores relacionadas con el cuidado, ¿quién estaba a cargo de ayudar en las tareas del colegio?, ¿quién iba al dr/a o al dentista con los hijo/as?, las mujeres.


Estas son solo algunas preguntas que nos ejemplifican la inequitativa distribución de roles y tareas dentro del hogar, que nos hace cegarnos y recordar frases como “esto es asunto DE mujeres”, “Por amor se quedó en la casa”, “Los hijo/as necesitan a su madre en la casa porque nadie mejor que ella puede cuidarles”.


Si volvemos a nuestro ejercicio imaginario, este hombre es distinto, ya no es el hombre que pasa a buscar a su hijo los fines de semana para llevarlo al parque o al cine. El hombre de hoy está presente e intenta ser parte de su crianza y de la rutina diaria que implica ser padre. Principios como la corresponsabilidad pasan a ser un objetivo imprescindible para que, en una familia, exista una participación igualitaria en el mercado de trabajo.


Tanto hombres como mujeres nos dimos cuenta que la corresponsabilidad en el entorno familiar permite que las personas, independientemente de su sexo, compartan las responsabilidades y dispongan de iguales tiempos y oportunidades para el trabajo, la formación o el ocio.



Sin embargo, para muchas parejas y sobre todo para los hombres está siendo muy complicado encontrar una fórmula de corresponsabilidad efectiva.


¿Por qué cuesta tanto?, la respuesta es muy simple: nuestro hombre de 40 años,nació en los 80´.


Es un hombre criado bajo el modelo hombre/proveedor, donde al igual que para la mujer/madre hay un sinnúmero de consideraciones, en el que los roles son entendidos como comportamientos esperados e inmodificables. Nuestro hombre siente un peso social y cultural que lo define y configura su existencia.


Este hombre debe responder a expectativas asignadas y autoimpuestas, que al igual que el cazador de la época de las cavernas tiene el deber de mantener a su familia.


La reflexión de hoy es que la transición de nuestro hombre imaginario desde una cultura machista fuertemente arraigada a una nueva masculinidad sólo será posible si tanto hombres cómo mujeres trabajamos en conjunto.


La corresponsabilidad debe ser el eje de todas las familias, sea cual sea el modelo que se elija. Dentro de la corresponsabilidad no sólo entrarán las tareas domésticas, sino que también una “narrativa con perspectiva de género” donde ya no imaginemos ni soñemos con nuevas generaciones conciliando lo personal lo familiar y laboral con sus parejas, sino que sea una realidad al alcance de todas



Rosario Pavez,

Equipo Veomás

Marzo 2022


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